Procesión de la Hermandad del Silencio por Campana. Madrugá. Semana Santa Sevilla 2019

Procesión de la Hermandad del Silencio por Campana la Madrugá de la Semana Santa de Sevilla 2019

Vídeo por El Llamador Sevillano

 


 

Nuestro Padre Jesús Nazareno

La imagen titular de Jesús Nazareno es una talla policromada realizada en la primera década del siglo XVII. En 1611 parece que ya estaba al culto. No se conserva documentación respecto a su autoría. A lo largo de su historia ha tenido varias atribuciones fundamentadas, que cronológicamente han ido desde Juan Martínez Montañés hasta Gaspar de la Cueva, pasando por Francisco de Ocampo. En la actualidad debe tomarse como imagén anónima de los primeros años del siglo XVII, con dos atribuciones razonadas: Francisco de Ocampo y Gaspar de la Cueva.

Estas atribuciones están basadas en similitudes técnicas y artísticas, con obras documentadas de estos dos escultores, como son el Nazareno de Carmona (1607) y el Crucificado del Calvario (1611-1612), obras de Francisco de Ocampo; y Jesús atado a la columna de la Iglesia de San Lorenzo de Potosí (Perú), obra de Gaspar de la Cueva.

Iconográficamente representa el momento en que Jesús Nazareno acepta la Cruz y la abraza, momentos previos a comenzar su camino hacia el monte Calvario. La abraza con el estirpe o palo largo hacia adelante, lo que ha hecho que en más de una ocasión lo describan como “al revés”, cuando lo cierto es que era la representación comunmente utilizada en los Nazarenos de nuestra ciudad hasta el año 1600, fecha a partir de la cual empezó a ganar terreno la representación de cargar con la cruz con el estirpe hacia atrás.

Con este ademán de abrazar la Cruz, la imagen de Jesús Nazareno la alza en signo de victoria, de ahí sus ricos materiales. Como signo triunfante sobre la tierra.

Técnicamente es una escultura tallada en madera de cedro policromada, con una altura de 1,83 cm. Posee el cuerpo anatomizado con un valiente “contrapposto” de origen manierista. Inusual en este tipo de representaciones es que gire la cabeza hacia su lado izquierdo, portando la Cruz sobre su hombro derecho. El rostro tiene un canon alargado, de rasgos bastantes acusados que desencadenan en una gran fuerza expresiva y personalidad propia. No presenta excesivos gestos de dolor, sino más bien una expresión serena, de poderosa mirada al devoto, así como una postura triunfal y orgullosa y no de derrota o abatimiento. Las coronas de espinas que ha tenido a lo largo de su historia siempre han sido piezas exentas.

Al día de hoy, han sido cinco las restauraciones conocidas: Cristóbal Ramos (1745), Teodoro de San Román (1784), José Ordoñez Rodríguez (1912), Agustín Sánchez del Cid (1942) y Francisco Peláez del Espino (1978).

Respecto a las representaciones artísticas de Jesús Nazareno, se conservan dibujos a plumillas (del principio del XVII), platería (siglo XVII?), pinturas desde el siglo XVII hasta nuestros días, cromolitografías (siglo XIX), fotografías y azulejos.

 

María Santísima de la Concepción

La Sagrada Imagen de María Santísima de la Concepción fue tallada en madera cedro por el escultor Sebastián Santos Rojas en 1951. Donada por el que fuera Hermano Mayor de la Archicofradía D. Álvaro Dávila y Garvey, marqués de Villamarta, en Cabildo General celebrado en la Capilla de Jesús Nazareno el 18 de noviembre de 1954, se aprobó que sustituyera a la anterior titular obra del escultor Cristóbal Ramos.

Don José Sebastián y Bandarán canónigo de la Santa Iglesia Catedral, por aquel entonces Director Espiritual de la Hermandad, procedió a su bendición el 7 de diciembre de ese mismo año. Con el rezo del Santo Rosario y el canto solemne de la salve por la capilla musical de D. Diego Pantión Pérez se finalizó el acto.

Iconográficamente representa a la Santísima Virgen en el tránsito por la calle de la Amargura, acompañada por San Juan Evangelista. Como es usual en nuestras cofradías, es imagen de candelero para vestir. Con la mirada baja, la cabeza inclina levemente hacia la derecha. Los ojos son de cristal, al igual que las siete lágrimas que surcan sus mejillas, simbolizando los Siete Dolores de la Virgen María, habitual en las Dolorosas talladas por Sebastián Santos. Con elegantes y refinados rasgos, exquisito modelado del rostro su encarnadura es pálida.

En noviembre de 2009 se le sometió a una limpieza de su policromía, a cargo del restaurador Enrique Gutiérrez Carrasquilla.

 

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