Nazareno de la Humildad de la Hermandad del Cerro en Campana. Martes Santo. Semana Santa Sevilla 2019

Nazareno de la Humildad de la Hermandad del Cerro en Campana el Martes Santo de la Semana Santa de Sevilla 2019, a los sones de la Banda de CCyTT Nuestro Padre Jesús Nazareno de Huelva.

Vídeo por El Llamador Sevillano.

 


 

Santísimo Cristo del Desamparo.

El 7 de febrero de 1981 se suscribió en la sede de la Diputación de Sevilla el contrato de cesión por el que la Corporación provincial cedía “la imagen de un Cristo Crucificado depositado […] en la Iglesia de S. Gil Abad de esta capital, propiedad de esta Diputación, a la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de los Dolores de esta localidad, a los solos efectos de recibir culto y veneración en la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores…” 1. En dicho documento, que firmaban “de una parte el Ilmo. Sr. Presidente D. Manuel del Valle Arévalo, en nombre y representación de la misma y de otra D. Alberto Tena López, Presidente de la Junta Gestora y D. Francisco García Giráldez, Primer Teniente Hermano Mayor de la Hermandad…” 2 se establecía que el traslado de la imagen habría de realizarse “el próximo 7 de marzo a las 18 horas” 3 hecho que se produciría posteriormente según lo previsto.

La imagen de nuestro sagrado titular había llegado a la Parroquia de San Gil Abad en 1942 depositada por su propietaria, “para sustituir a otro crucificado, realizado éste por Pedro Nieto para la Hermandad de la Macarena, que en sus primeras salidas lo procesionaba, antes de incluir al misterio de la Sentencia de Cristo” 4. A dicho templo llegó procedente de la cercana iglesia de San Luis de los Franceses, templo del antiguo noviciado de la Compañía de Jesús, en la que “se encontraba en la sacristía, sin recibir culto […].”

En septiembre de 1980, en una visita que realizaban a la Parroquia de San Gil, varios miembros de la Junta de Gobierno descubrieron fortuitamente al Santísimo Cristo, lo que llevó a que, conocidos los méritos artísticos de la talla y la predisposición de su propietaria a conceder la cesión de la misma, se iniciaran los trámites oportunos para ello, lográndose finalmente por acuerdo del Pleno de la Diputación Provincial de fecha 27 de enero de 1981. Como se ha mencionado anteriormente, el 7 de marzo de 1981, una vez suscrito el contrato de cesión entre ambas partes, fue solemnemente trasladado a la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Desde entonces, la Hermandad comenzó a consagrar cultos anuales en su honor aunque no fue hasta el 15 de septiembre de 1987, al aprobar la Autoridad Eclesiástica las nuevas Reglas, cuando se incorporó como sagrado titular de nuestra corporación.

 

Nuestro Padre Jesús de la Humildad.

En palabras de Juan Manuel Miñarro, su idea de tallar una imagen de Jesús Nazareno para nuestra corporación “surge hace unos doce o trece años; concretamente el busto del boceto primitivo en madera está fechado en 1991. Pero la idea venía de tiempo atrás. Yo contacto con la Hermandad en 1981 […] para la restauración del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono, a raíz de lo cual me vinculo a la Hermandad y sus proyectos; entre estos, la Junta de Gobierno me comenta distintos avatares desde sus orígenes y cómo en su día tuvieron la idea de hacer un Nazareno, incluso habían visitado a Ortega Bru.” 1 Sin embargo, las distintas vicisitudes históricas por la que atravesó la Hermandad en las últimas décadas del siglo XX “[…] primeras obras del templo, después otra restauración y al final la iglesia derribada; la Hermandad trasladada a la capilla varios años…” 2 llevaron a que la imagen de Jesús Nazareno, donada por el escultor a la corporación, no llegara a la parroquia hasta marzo de 2004.

La donación de la imagen a la Hermandad, que había sido aceptada por acuerdo del Cabildo de Oficiales con fecha 21 de noviembre de 2003, se verificó documentalmente en contrato suscrito entre ambas partes el 1 de abril de 2004. Ese mismo día, nuestro párroco y director espiritual, Alberto Tena López, bendijo la talla en el transcurso de una Misa de Hermandad celebrada a las ocho de la tarde.

El paulatino aumento devocional hacia esta bendita imagen de Jesús Nazareno llevaría, tiempo después, a que la corporación decidiese su incorporación como sagrado titular. Este hecho tendría finalmente lugar por acuerdo del Cabildo General en sesión extraordinaria celebrada en nuestra parroquia el 16 de septiembre de 2005, determinándose igualmente que lo hiciese con la advocación de Nuestro Padre Jesús de la Humildad. Como consecuencia de ello, se solicitó a la Autoridad Eclesiástica la modificación de aquellas Reglas que resultaba necesario para dar cumplimiento a dicho a dicho acuerdo, siendo finalmente aprobadas las nuevas con fecha 15 de noviembre de 2005.

El jueves 9 de febrero de 2006, a las veinte horas, celebró la Hermandad el primer culto público consagrado en su honor, una solemne misa de acción de gracias, aunque no sería hasta finales de 2006 cuando tendrían lugar sus primeros cultos de Regla. Así, el sábado 11 de noviembre, a las veinte horas, se celebró solemne función predicada por nuestro párroco y director espiritual, “aplicándose las intenciones de la Eucaristía por nuestros hermanos difuntos”. 3 El domingo, 12 de noviembre, por primera vez, Nuestro Padre Jesús de la Humildad fue expuesto a la veneración de los fieles en devoto besamanos.

 

Nuestra Señora de los Dolores.

Ya desde sus orígenes, en los años veinte del pasado siglo, la religiosidad popular de los vecinos del barrio se aglutinó en torno a la devoción a Nuestra Señora de los Dolores. Así, desde su bendición en 1926, la capilla pública erigida en la actual avenida de Hytasa estuvo presidida por una pequeña imagen de la Virgen que, bajo esta advocación, recibía la veneración de los fieles que, cada vez en mayor número, iban poblando El Cerro del Águila. Al parecer esta talla desapareció en 1936, en los sucesos previos a la Guerra Civil, siendo sustituida por una nueva imagen mariana al reabrirse de nuevo al culto la capilla. Por tradición oral, pues no hay testimonio gráfico, parece que esta segunda talla de la Virgen era una dolorosa de tamaño académico.

A principios de 1943, erigida ya canónicamente la parroquia –con sede provisional en la citada capilla-, el entonces coadjutor Vicente Gómez Solera adquirió en un pueblo la imagen de una santa de autoría y fecha desconocida que, una vez remodelada por el escultor y tallista José Sanjuán Navarro, fue bendecida como dolorosa bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores. La talla sustituyó a la anterior en la parroquia recién establecida y concitó en torno a Ella la devoción de un grupo de feligreses que, aún sin estar erigidos canónicamente como Hermandad, comenzaron a consagrar regularmente cultos en su honor y a organizar una procesión de gloria –de la que ya hay constancia en 1943-.

Poco más de una década después, a mediados de los cincuenta, empezarían a consolidarse “los deseos de la Hermandad en cuanto a una mayor valía de la imagen de la Stma. Virgen”. 1 Dicha sustitución de la anterior imagen titular, de discreto valor artístico, por la actual “de gran mérito artístico” 2, y que “venía a satisfacer” 3 dichos deseos, se produciría finalmente en el verano de 1955, apenas tres meses después de la erección canónica de la Hermandad de Gloria, que tuvo lugar el 20 de junio.

Esta imagen anterior de la Santísima Virgen había sido pues la titular de la parroquia durante casi trece años y germen devocional de la ya Hermandad de Gloria. Sin embargo, fue su titular apenas tres meses, hasta el 25 de septiembre de 1955, día en el que el entonces Arzobispo Coadjutor de Sevilla, Dr. José María Bueno Monreal, bendijo la actual imagen de Nuestra Señora de los Dolores en el nuevo templo parroquial recién abierto al culto.

Una vez sustituida por la actual, la imagen de la primitiva titular de la corporación fue apartada de la veneración de los fieles. Pronto encontraría, gracias a la intervención de un joven sacerdote recién llegado al barrio, el coadjutor Andrés Gómez Coronillas, un nuevo lugar donde recibir culto: la Parroquia de San Blas de la localidad sevillana de El Madroño donde aún se venera como imagen letífica bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario. Tardaría en regresar al barrio casi cincuenta años, hasta el 20 de junio de 2005, día en el que, con ocasión del quincuagésimo aniversario de la erección canónica de la Hermandad de Gloria, se celebró en la parroquia una solemne misa de acción de gracias durante la cual fue situada delante del retablo mayor. En este año 2005 la imagen fue restaurada en Sevilla por José María Leal Bernáldez.

Las gestiones para la adquisición de la imagen actual de Nuestra Señora de los Dolores habían comenzado en 1954, año en el que una comisión de hermanos de la corporación, encabezada por el párroco Antonio Gómez Villalobos, se personó en el taller de Sebastián Santos con el deseo de adquirir una dolorosa que el entonces coadjutor de la parroquia Francisco Barragán Cordero había visto en una de sus frecuentes visitas al mismo. En dicho taller, según el relato de Antonio Pérez Alcázar -uno de los hermanos que realizaron aquella gestión-, pudieron contemplar la talla de la que hoy es nuestra bendita titular.

Apalabrado el acuerdo mediante el pago de la oportuna señal, se formalizó el contrato de adquisición el 12 de julio de 1955, siendo suscrito por la parte compradora por los entonces Párroco y Hermano Mayor, Antonio Gómez Villalobos y Juan Caum Feixas. El precio estipulado para la venta fue de 23.000 pts. Como se ha indicado con anterioridad, la imagen de la Santísima Virgen fue bendecida el 25 de septiembre de 1955. Desde entonces, ha sido pilar y faro devocional de los habitantes del barrio y de muchos de los nuevos núcleos de población que, a lo largo de los años, fueron formándose en los alrededores.

En reconocimiento a esa extendida y profunda devoción a Nuestra Señora de los Dolores la imagen de la Santísima Virgen fue coronada canónicamente el 15 de septiembre de 2002 por el entonces Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo. Unos meses antes, el 22 de marzo, el Alcalde de Sevilla le había impuesto la Medalla de Oro de la ciudad en una solemne ceremonia celebrada en la parroquia.

La Iglesia y la Ciudad de Sevilla testimoniaban así en El Cerro del Águila el que había sido desde sus comienzos el “hilo conductor de su historia: la devoción, el amor a la Santísima Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de los Dolores.”

 

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